domingo, 26 de junio de 2016

10 scars i can't heal






" She didn't know who would leave or stay so instead she pushed them all away"- unknown. 


1. I looked at the infinite train rails and laughed when I remembered what you just said: "Come on, beautiful! Don't look at me like this: as if we would never see eachother again" I tried to smile but couldn't. And our good bye kiss tasted as the last bitter time I would touch your lips. The train rails were infinite... we weren't anymore, though.
2. Each time I pass by that street can't help but staring at our bench for a while. That day you promised me that you were not leaving and that you'll stay for ever. Since that, I stopped promising and started loving the smoke that incense leaves when it burns. It looks like your words. All lies.
3. The night you finally said goodbye something inside me broke (still searching those pieces). A poor single message: "Goodbye, then". I realized I needed more air and opened the window. Enormous tears fell down my face and the Moon wasn't there to dry them. Even the stars remind me of his eyes. Damn, I f*cking loved you. But you didn't care anymore.
4. There's not a single time that I don't wish we accidentally met at that train station again. You know I took the train each day, but you didn't mind, uh.
5. I can't go through your street without staring at the door: It would be very easy... I just will ring the bell and I will see your beautiful brown eyes again, before I run away from you.
6. Do you look at her the way you used to look at me? I'm sure she doesn't know that sometimes you seem angry and rude but you're just upset. She doesn't know that if she waits enough maybe someday you'll tell her why, maybe you won't. She won't understand that some days you shine and light up the hole damn sky and others you fall down and prefer to be alone.
7. I still feel like falling apart when at night, I realize that the next day I won't be saying good morning to you. Still search for you when I'm drunk, like if you could appear in those crowded places and kiss me again.
8. I am not capable of breaking the letter I wrote to you. You're never going to read it, are you.
9. Now I see how you played with my heart as you did with my curls around your fingers. I knew it was not okay, but, I loved you too much.
10. Two years have almost passed since I last heard "I love you" from your mouth. Too many days since I last smell your clothes in a long warm hug. It's okay if you decide to come one day and say sorry. I don't care if it's tonight or 10 years from now. Just come.


Did you ever love me? 
at some point, I guess. 
But you always loved you more.
OCT. 2015

lunes, 6 de junio de 2016


TRAFICANTE DE RECUERDOS




"I'm terrified that once I let go of the sadness, I'll have to let go of you too".

Cualquiera pensará que no se trata de una profesión, carece de importancia o es absurdo. Sólo se me ocurre contestaros que si creéis eso, es porque no tenéis nada valioso que contarme.
El procedimiento es duradero y requiere suma paciencia, únicamente se puede aprender viéndolo de otra persona: mi abuelo me lo enseñó a mí y a él el suyo, así generación tras generación.  Ahora corre peligro, porque la gente ha dejado de dedicarle tiempo a lo realmente importante para mirar el mundo a través de una pantalla. Se trata de una pandemia peligrosa, pues los momentos junto a un aparato electrónico nadie los quiere rememorar. ¿Entendéis a qué me refiero?
Lo primero y más complicado es estar en el momento adecuado: debes fijarte en cada detalle que lo rodea con la misma intensidad con la que observabas todo cuando eras niño y lo más importante es que te sorprendas por las cosas pequeñas. Luego, todo lo contrario: cierras los ojos y escuchas, sientes, hueles. Con cuidado, ya os he dicho antes que son segundos delicados y hay que tratarlos con cariño. Si creo que tiene valor, me dedico a irlo a buscar: el recuerdo, sí. A veces se esconden donde menos lo esperas, una sonrisa, un paseo de domingo, la chica sentada en el tren, la primera gota de lluvia, una mañana fría, un abrazo. Supongo que hay que saber dónde encontrarlo y algunos pensáis que es una pérdida de tiempo; no lo es. El tiempo que paso lo encuentro siempre de nuevo, lo hago eterno. Y ahí reside la grandiosa fuerza de mi trabajo, en un mundo como este. Ni la más fiel promesa podría alcanzar la pureza de un momento, todas ellas se tornan humo tarde o temprano.
Redondeo los cantos para volverlos inocuos, pulo la imagen con esmero, lo clasifico escribiendo su categoría en el dorso: recuerdo feliz, recuerdo triste que una vez fue feliz, recuerdo gracioso, etc. Tal vez los recuerdos rotos son los que más cuido: los encuentro hechos añicos e intento pegarlos, aunque no suele ser fácil. A pesar de ello, son mis preferidos.

Los guardo todos en mi cartera y se los doy a aquellos que veo paseando solos. 

lunes, 30 de mayo de 2016


FAIL AGAIN, FAIL BETTER

"Ever tried, ever failed. No matter: try again, fail again, fail better"- Samuel Beckett. 




Queridas palabras,
No me habéis dado la razón, pero la tenéis. Me creía merecedora de vosotras por el simple hecho de que os encuentro preciosas, porque conseguís que mis lágrimas no se queden simplemente en lo que son: agua salada. Vuestra tinta las hace parecer bonitas y al oíros cantar me recordáis a las primaveras perdidas: no es suficiente, no basta. 
Está claro que ahora me toca a mí enamoraros, que estáis de parte de la vida y sus reglas de juego, que no me vais a susurrar historias bonitas al oído sin haberme visto luchar contra las temidas páginas en blanco o sobornar a las ideas mediocres con amaneceres de colores. 
Qué egoísta fui al pensar que sólo con probaros iba a conseguir reinar vuestro infinito, qué inocente pensar que enamorarme de vuestro sonido no me iba a encerrar en un laberinto de sueños. Tenéis a todos los escritores más confusos que Ulises entre las sirenas, sois tan intangibles, lejanas, para siempre, tan promesa. Aunque me lo proponga, no conseguiré escapar: si marcho, os echaré de menos eternamente, perderé vuestros cuidados paliativos y os nombraré despacio y con sabor a sal. Pero, ay, si me quedo no tengo más remedio que entregaros todo lo que me queda y soy, hablaros, leeros, pintaros cada día en el papel, admiraros sin promesa alguna de recompensa, convenceros de que pocas yemas os rozarán con más cariño que mis dedos y nadie os dibujará con mayor paciencia. 

No le temo al viento: despeinad mis rizos hasta que os pida a gritos basta.
Vais a ser mías, tanto como yo soy vuestra. 

AB IMO PECTORE,
C.  




lunes, 16 de mayo de 2016

LOVE HER, BUT LEAVE HER WILD 



"I do not need flower's petals to know that you do not love me", said Anne when she opened the door: there he was, standing with a bouquet of daisies like nothing ever happened. She didn't want to pick them, so she kept looking at him with those sad, gloomy eyes. 
"Hey, come on, sweetheart--"
"It's all bitter since you left"
"I TOLD YOU: I'm sorry, my dear. I wasn't thinking when I kissed that girl and alcohol was still through my veins, I felt dizzy. Should I remind you why I went to that party? Well, because I wanted to forget us arguing a few hours ago. You know I can't stand us getting mad to eachother. Please, darling, don't place your pride between us. We are one, right? I want to wake up next to you and feel your arms around me and hear your sleepy voice saying good morning too loud. I want to go for a walk and hold your hand one more time, I wish I could laugh again when you put that funny face before sneezing because the Sun is shining in front of you. Can I please borrow a long, warm, hug? Those that ended with us kissing and you shouting my name, or just call it again: I want to know it is safe between your lips. I want you, but also us. Please, honey. 
Say something".
"All good things, they say, never last", sobbed her with tears going down her cheeks. "Take care, Thomas." 

C. 

PS: I wrote some quotes I had found, they are really good but unknown. This is why I didn't cite them. 






sábado, 23 de abril de 2016


"I have perfected the art of letting go". 

Sólo por si volvieses a recordar
mi sonrisa al oír las gotas de lluvia caer
al cristal de tu ventana,

sólo si te ha parecido ver mis ojos
al mirar las nubes oscuras esta mañana,
sólo si un silencio incómodo
a suspirar entre versos te ha llevado;

Que sepas que ha sido culpa mía.

Le conté a la poesía que te quería
y ella cree que te equivocas
que hacerle caso a Cupido
es absurdo, loco, inútil;

no lo escuches demasiado
soy más grieta que princesa
sangro tinta en vez de rosas
y nunca fui capaz de matar al dragón . 

domingo, 17 de abril de 2016


"Vete. Pero esta vez, no vuelvas."

Había una vez una niña que estaba demasiado triste. Escuchaba música y cerraba los ojos intentando imaginar el sabor de un abrazo o pensaba largo rato en los tal vez podría, se perdía pensando cuentos bonitos pintados de colores y se culpaba por cada marca que guardaba su cuerpo. Un día la niña que estaba demasiado triste salió a pasear y se dio cuenta que el mundo es muy bonito cuando lo miras con paciencia. Aunque lo mires tú solo. Otro día se puso a leer poesía y se enamoró de los versos. Y una mañana desafió a la pluma amenazándola en convertir cada lágrima que había llorado en palabras preciosas. Entonces, la niña que estaba demasiado triste descubrió que cuando escribía conseguía encontrar algo de sentido en su mar de nostalgia, como si tomara un pedazo roto y lo convirtiese en un mosaico, una obra de arte. Así que se aferró a los motes como un náufrago agarra un tablón de madera para mantenerse a flote.
Poco a poco, se enseñó a abrazarse y ser más amable cuando perdía la paciencia. Aprendió que no siempre tenía ella la culpa, incluso a veces se regalaba una sonrisa porque sí. Otras , tomaba las flores que hallaba por el camino y las ponía en un pequeño vaso al lado de su cama; luego las guardaba entre páginas de libros y así las hacía para siempre. Sabía que estaba llena de grietas y que los miedos se la comían algunas noches o aparecían cuando alguien le tendía la mano. Pero por entonces, ya estaba delante del papel, siempre tan amable, contándole cada ceño fruncido y esquina oscura que la había hecho temblar.
De todos modos, había días en los que sus demonios ganaban y ella perdía. Las palabras las oía distantes, mezcladas con el eco de todas las promesas rotas. Y subía el volumen de la música e intentaba recordar esos brazos alrededor de su cintura o el sonido de su risa en medio de un beso. Y volvía a perder, a caer, a fallar.
Había una vez una niña que estaba demasiado triste. Y llegaba a casa y dibujaba su pequeño mundo, para que al leerlo pareciese otro de los cuentos que se explicaba. Para que su vida se pareciese un poco más a una novela, para que las palabras guardasen sus secretos eternamente, para demostrarse que tal vez y sólo tal vez si ella llegaba a quererse, otro lo pudiese hacer también.

C. 

domingo, 10 de abril de 2016


"Qué más da querer, si luego siempre pierdo."

Dicen que la primavera ha llegado, pero a mí me parece más invierno que nunca. 
Cupido, querido, antes de lanzar tus flechitas podrías pedirle a las nubes que inventasen un final feliz. No entiendo nada: si me las has quitado, por qué me diste alas. 
Yo me rindo, sabes. Aquí tienes mis armas, las dejo en pie de guerra. Ya te ocuparás tú de que decir te quiero deje de ser menos seguro que un ciego en un campo de minas. Ya les contarás tú a los que matas enamorando que los finales felices son para que los niños no tengan pesadillas de noche. Ya salvarás tú a los barcos que han naufragado por dejarse llevar por la corriente, ya los rescatarás tú cuando se hundan como Atlantis. Lo harás tú, porque yo tengo más que suficiente con cuidar los rotos de este lugar y evitar que se derrumbe. No creo que vuelva a pintar de rojo estas paredes: sería perder el tiempo. 

Esta vez has sido más clásico, más mediocre. A la chica le gusta el chico, pero este está enamorado de otra. Tengo que decirte que me parece poco original. Tu caes por mí pero yo caigo por esa, que a su vez ha caído por una tercera, como si de un dominó se tratara. Blanco y negro. Aunque siempre tengo que ser yo la que se queda a oscuras. 

Creo que empiezo a entenderte. Tú no conseguiste salir de aquí abajo, verdad. Y cuando las palabras te echaron unos cuantos adjetivos y algunos adverbios para volver a la superficie, ya era demasiado tarde. Belchite Viejo parecía nuevo al lado de tu corazón. Te quedaste sin, no era más que un pedazo de carne bombeando sangre a lo que quedaba de ti. Fue entonces cuando, después de maldecir al destino unas ochenta o cien veces y hablar con la Luna noche sí noche también,  juraste venganza eterna al Amor. Empezaste a tramar tu infame plan y te hiciste con un arco y una flecha, aparentemente inofensivos. Sin embargo, cada vez que el Amor se da la vuelta para dar un abrazo o regalar una sonrisa...tú disparas. 
La primera víctima fue la Luna, tan paciente oyente que había sido contigo. La obligaste a vivir sólo cuando el Sol la veía y pasar las noches a oscuras. Incluso la culpaste de las mareas, eres tú el que se sienta a llorar las lágrimas que todavía te quedan,cuando recuerda que ha perdido los sentimientos. 
Deberías odiarte por el rencor que albergas, claro que sin corazón, poco puedes sentir. 


C. 




domingo, 3 de abril de 2016


 "I crave a love so deep the ocean would be jealous".-Unknown



Tengo miedo, de perderte o asustarte. De intentar entenderte y que te agobie y marches a otro rincón más tranquilo donde mis caricias no puedan tocarte.  Tengo miedo de dar un paso en balde y que nuestro pequeño mundo se venga abajo, que desaparezca igual que la ceniza cuando sopla un poco de viento. Tengo miedo de que tal vez sea demasiado pronto para tenerte, que quizás si me equivoco cuando mire atrás me daré cuenta de que debería haberme esperado. Tengo miedo de darte demasiado tiempo y que pienses que no te quiero. Y si vengo con el amor y le digo a la vida que nos ate para siempre, ¿me dirá que no es suficiente? Tengo miedo de que si te asomas aquí dentro las humedades y el gris te asusten más que las grietas. Prometo que antes era de terciopelo rojo y tenía flores y una playa.
Tengo miedo de que me tiemblen las manos cuando me abraces y no podamos mantener el equilibrio. Tengo miedo de que caigamos por mi culpa. Tengo miedo de tener tanto miedo.
Me aterra pensar que no sabes cuánto te quiero. Por eso, a veces me da por escribirte. Te guardo entre palabras bonitas y otras tristes, para que recuerdes pensar en nosotros cuando la noche parezca vacía.

Cariño, no olvides que sólo cuando oscurecía te atrevías a darme la mano. 

viernes, 18 de marzo de 2016



"We weren't forever. But art is. Words are. And will be. "- Charlie's.


La vio sentada al lado de la ventana mirando fijamente los árboles florecidos de la calle de enfrente. Eran una mancha rosa que sellaba la entrada de la mansión blanca, aquella que solían decir que se comprarían algún día. Estaba algo preocupado, porque desde su regreso no había hecho más que eso: sentarse largas horas y fijar su vista en un punto fijo, pero estaba seguro de que ella no estaba allí con los demás. Parecía que tan solo hubiese vuelto su cuerpo: las manos y la estrecha espalda, su manera de sentarse. Eran los mismos, incluso sus ojos marrones; su mirada era distinta, sin embargo. Corrían rumores de que había conocido a un chico que servía cortados descafeinados de máquina o con poca leche y sacarina. Conociéndola, debería haberse pasado horas largas sentada en una silla del bar con una taza al lado y un libro, un boli y una libreta delante. Claro, el chico de los cafés debió de acabar regalándole un croissant de esos que tanto le gustaban a cambio de unas palabras. Y con su primera sonrisa le dio al botón de "start" y empezó de nuevo su novela.
Lo sabía, que ella le echaba de menos. Por eso se había quedado entre los recuerdos y se había acurrucado junto los abrazos y caricias de otros días. 

Habían discutido. Él y ella. Antes de que se fuera, antes de que dejara de tomar té y se intentara quitar el insomnio con cafés. Todavía oía el eco del portazo que había acabado la discusión cada vez que cerraba los ojos: pedirle perdón ya no arreglaría las cosas. No arreglaría las cosas, porque ella ya no le miraba como solía hacerlo, ni siquiera le brillaban los ojos si le sonreía. 
"Tío, la has cagado".  Fran tenía razón, nada iba a volver a ser como antes. Qué irónico que los dos sintiesen lo mismo y nada pudiese animarlos. 
Se duchó, se puso la camisa del día que se conocieron y le preparó un té y un croissant. Sabía que si se sentaba a su lado y esperaba conseguiría mucho más que si se ponía a hacerle preguntas. 

"Lo vacío se hunde, sabes"- una sonrisa rota le cruzó las mejillas que él tantas veces había acariciado. 
"Yo creo que si lo llenas de croissant flota..."- no estaba seguro de si eso la haría enfadar o reír... Por si acaso se la quedó mirando en silencio mientras se repetía para sí:"todavía te quiero, todavía te quiero, todavía te quiero. Date cuenta, por favor" y ponía cara de desenfado. 
Ella se puso a reír y de pronto lo abrazó fuerte. 

No le dijo nada, pero se quedaron así hasta que se hizo de noche. Entonces, ella se levantó, cogió sus cosas y antes de cerrar la puerta dijo: "Gracias; por todo. De verdad." 


Sus pasos se perdieron por las escaleras que bajaban hasta la portería y él se quedó apoyado en el marco de la puerta, fijó los ojos en el primer escalón y se pasó los dedos por el pelo,confuso, mientras se decía que ya no le gustaba el café. 

-Lo vacío se hunde, C. 

viernes, 19 de febrero de 2016



"I've turned people into homes and I ended up homeless".-Unknown.

Se detuvo. El Sol se asomaba por entre las casas de enfrente y el cielo parecía un pintor caprichoso aquel día, los colores del amanecer saltaban entre rojos, naranjas, azules y oscuros bailado sobre la melodía de dos mirlos que madrugaban ese viernes, casi parecía que las lucecitas de la habitación, reflejadas en el cristal, quisieran participar dando los buenos días. 
Se sentó en el borde de la cama y dio un sorbo al té caliente mientras se arrebujaba un poco más en su bata roja de invierno. Le gustaba saborear esos momentos tan tranquilos y callados, el mundo se iba despertando poco a poco igual que un oso sale del letargo e iba abriendo despacito los ojos: la calle parece toda tuya y el tiempo pasa más lento, los demás duermen y las nubes se vuelven de colores para ti y nadie más, porque los que duermen desconocen de tu secreto.
Cogía estos momentos y los guardaba todos con cuidado en la sección de recuerdos agradables, para cuando tenía un día gris cerrar los ojos y pensar en algo bonito. Si recorría con los dedos los estantes que guardaban este tipo de instantes se encontraba de pleno con los tristes pero que habían sido bonitos, y bastaba verlos para que una sombra le oscureciese el rostro. De nuevo, fijaba los ojos en el olvido  y parecía que ya no estaba en esa estancia, sino lejos en el pasado, sonriendo al recuerdo cuando todavía era entrañable. Pero era una sonrisa amarga, sabéis, de esas que engañan porque si no las reconoces pueden parecerte cualquier vulgar mueca. Sus labios se curvaban con cuidado, como si los movimientos bruscos fueran a romper su recuerdo y por los ojos pasaban imágenes tristes, de ira e incluso de desesperación...

De pronto, recordó que tenía prisa y que llevaba rato perdida entre sus cosas sin mirar el reloj. Era tarde.
¿Tarde para qué?
C.

jueves, 21 de enero de 2016






"And I hope you realize just how rare she was. And I hope you still think about her from time to time with a mixture of regret and nostalgia. She was worth it, you know. But she's not going to chase you anymore, a girl like that moves her own pace".




Me voy, ¿vale? Esta vez seré yo.
Que sí, que tal vez tengan razón, que “ni tú eras para tanto ni yo para tan poco” y que quizás no hacía falta que te hiciese para siempre vistiéndote de páginas y tinta para no olvidarte jamás.
Que no, que no pienso quedarme a ver cómo nos convertimos en el humo de tus promesas. Que desde el día en que verte no me hacía sonreír entre beso y beso tu nombre ya no me hace temblar y cuando me das la mano no se entrelazan más que ideas absurdas que me gritan que te la suelte, porque sé que es mentira. Deja de venderme felicidad barata a cambio de borrarme las lágrimas de no verte, deja de fingir que no sabes cuánto te quise, deja de ignorar que vernos, después de tanto, te sorprende.
Siempre lo supiste, verdad.
Que tenerte era el mejor sueño que podías quitarme en las noches a oscuras, que aunque marcharas mis ojos no dejarían de buscarte. Que me importabas demasiado, que me quedaba más vacía que un piso después de la mudanza cada vez que te cambiabas de casa. Que te quería. Que te quería tanto. Que te quería como a nadie. Que te quería. Te-que-rí-a. Por la mañana, de vacaciones, en invierno y en primavera, con sonrisa puesta o por los suelos, entre horas, por encima y debajo las sábanas, con los temporales de otoño y el viento de las olas, cuando amanecías y cuando te oscurecías, cuando me querías cerca y cuando no, a las tres de la mañana en las noches feas y a las cinco y media en las tardes con amigos. Incluso cuando te marchabas con otra sin cerrar la puerta, incluso después de llorarte.
Tú, me querías en los ratos feos.
 Pero ni sabes de qué color son mis ojos cuando el Sol se asoma a iluminarte ni por qué me gusta pintarte de palabras entre hojas desnudas, ni si los borrachos beben porque no supieron quedarse a hablar con la pluma, ni que ahora soy yo la que tengo la llave, ni que locuras como esta suelen pasar pocas veces.
Sabes, habrá habido muchas. Más guapas, menos tristes, altas, bajas, ebrias, rubias, morenas. ¿Pero que te quisieran más de lo que yo te quise? Hay que tener cojones.
Sabes, sé que le escribo a susurros de algún sueño tuyo extraño que no llegarías a entender-

que si escribo "te quise" en vez de " te quiero" es porque esta es la página que termina nuestra novela; para siempre.  

                                                                              FIN

domingo, 10 de enero de 2016






"Mojarse por las lágrimas y no por el sudor"-Imagina, Itaca Band. 

Porque quererte era como aficionarse a un deporte de alto riesgo, cada vez que jugabas, te arriesgabas a volver roto, loco o quedarte.
Ya no me asustan las alturas: subimos juntos tantas veces, entre rocas de promesas y sonrisas poco cuerdas ¿y una vez encima?Tú decidías bajar por caminos que yo sigo sin conocer y me dejabas arriba, mirando abajo y soñando en saltar juntos. Pero como quererte era jugarse la vida o me lanzaba o te perdía: salté tantas veces sin paracaídas.
Sólo para asegurarme que tú llegases bien de vuelta a casa; ¿y yo?
Creo, que eso ni importa.
Qué más te daba que volviese más destrozada que Tahití después del terremoto
y entre olas que poco tenían que envidiar al tsunami de Tailandia.
Mojada, triste y en ruinas, poco sentido tenía intentar quitarme el sabor salado de la boca, náufrago en ese mar de lágrimas: buscaba tu barco de remos por cualquier parte. Y mientras yo tiritaba entre pedazos de 'nosotros' e intentaba maneterme a flote, tú ya tenías otros ojos para sonreír. 

-AMARTE SIN TENERTE.
C.