miércoles, 11 de noviembre de 2015





"Melancólico": que tenía una causa interna para su locura. 




Y duele pensar que nadie se atreve a quererme.

Pero dime, quién.

Quién va a amar a una chica que roba horas al tiempo, para soñar con los ojos abiertos y ver amanecer su mundo (gris) de rosa. Quién va a querer a alguien que anochece todos los días, quién va a entenderme cuando le explique que no todas las noches brillan las mismas estrellas. Quién va a aguantarme y escuchar mis historias absurdas y mis sueños, tan reales como lo que queda de tú y yo. Quién va a dejar de prometerme, porque entiende que las promesas son humo y mis manos no consiguen retenerlo. Quién va a buscar los ojos de una chica que tiene grietas más profundas que su mirada. Quién va a coger entre sus brazos a este montón de inseguridades que tiemblan cada vez que alguien le habla de romA, o amoR, qué más da dónde esté el principio y el final.
Quién va a defender conmigo que los finales felices no existen.
Quién va a tener tanta paciencia para entenderme, si sólo el papel me escucha.

Dime, ¿quién?

Pero si mis tormentas destrozan todas las flores y los truenos callan las palabras bonitas.
¿Sabes? Ella sólo quería quererte, sin querer. Y se ha quedado sola, a oscuras, hablando con la Luna cuando las lágrimas le borran la sonrisa por las noches. Por eso la llaman lunática. Lunática melancólica (que tenía una causa interna para su locura). 

domingo, 1 de noviembre de 2015

"Y ahora melancólico me miras
y tu rayo es es dardo del pesar:
si amor aún al corazón aspiras,
es un amor sin esperanza ya.

Mas hoy miro tu luz casi apagada,
y un vago padecer mi pecho siente:
que está mi alma de sufrir cansada,
seca ya de lágrimas la fuente.

Yo indiferente sigo mi camino
a merced de los vientos y la mar,
y entregado en los brazos del destino,
no me importa salvarme o zozobrar."
- A UNA ESTRELLA, Espronceda.


Y lo hizo.
Y perdió la noción del tiempo, de la gente, de su alrededor. Pasó a un limbo de locura y tristeza. Tristeza tranquila, de estudiar y pasear sin rumbo ni hambre. De sentarse a tocar la guitarra cuando te la cruzas por casa y perderse entre las notas igual que el Sol entre las nubes o de sentarse a dibujar y olvidarse de la tarde. Caes continuamente por el agujero por el que tropezó Alicia, sin estar muy segura de si llegarás al País de las Maravillas o caerás de golpe sobre suelo.
Escribes, sin importarte quien lo lea. E incluso estudias sin quejarte. Te da todo igual y a la vez todo te importa, haces las cosas con el capricho de una niña y la madurez de un adulto. Notas que las canciones están llenas de consejos y que los árboles lloran, hojas de color del suelo de tierra, contigo. Y el viento suspira por las calles.
Sabes que estás rota de nuevo, tal vez la grieta sea la misma o quizás haya nuevas. Pero lo distinto esta vez es que estás helada.
Por eso el corazón no se ha llegado a romper, ¿entiendes? está recubierto de hielo.
Tal vez fueron las lágrimas de tu rostro que, al llegar al pecho y encontrarlo frío -sin vida- se helaron. Ahora ese monumento roto brilla un azul triste y melancólico.
ERES LA REINA DE LA NOSTALGIA EN UNA CIUDAD DE HIELO. Una ciudad desierta.
Nadie sabe dónde estás,
No podrán encontrarte.