Tengo miedo, de perderte o
asustarte. De intentar entenderte y que te agobie y marches a otro rincón más tranquilo donde mis
caricias no puedan tocarte. Tengo miedo
de dar un paso en balde y que nuestro pequeño mundo se venga abajo, que desaparezca
igual que la ceniza cuando sopla un poco de viento. Tengo miedo de que tal vez
sea demasiado pronto para tenerte, que quizás si me equivoco cuando mire atrás
me daré cuenta de que debería haberme esperado. Tengo miedo de darte demasiado
tiempo y que pienses que no te quiero. Y si vengo con el amor y le digo a la
vida que nos ate para siempre, ¿me dirá que no es suficiente? Tengo miedo de
que si te asomas aquí dentro las humedades y el gris te asusten más que las
grietas. Prometo que antes era de terciopelo rojo y tenía flores y una playa.
Tengo miedo de que me tiemblen
las manos cuando me abraces y no podamos mantener el equilibrio. Tengo miedo de
que caigamos por mi culpa. Tengo miedo de tener tanto miedo.
Me aterra pensar que no sabes
cuánto te quiero. Por eso, a veces me da por escribirte. Te guardo entre palabras
bonitas y otras tristes, para que recuerdes pensar en nosotros cuando la
noche parezca vacía.
Cariño, no olvides que sólo
cuando oscurecía te atrevías a darme la mano.
No hay comentarios:
Publicar un comentario