TRAFICANTE DE RECUERDOS
"I'm terrified that once I let go of the sadness, I'll have to let go of you too".
Cualquiera pensará que no se
trata de una profesión, carece de importancia o es absurdo. Sólo se me ocurre
contestaros que si creéis eso, es porque no tenéis nada valioso que contarme.
El procedimiento es duradero y
requiere suma paciencia, únicamente se puede aprender viéndolo de otra persona:
mi abuelo me lo enseñó a mí y a él el suyo, así generación tras
generación. Ahora corre peligro, porque la
gente ha dejado de dedicarle tiempo a lo
realmente importante para mirar el mundo a través de una pantalla. Se trata
de una pandemia peligrosa, pues los momentos junto a un aparato electrónico
nadie los quiere rememorar. ¿Entendéis a qué me refiero?
Lo primero y más complicado es
estar en el momento adecuado: debes fijarte en cada detalle que lo rodea con la
misma intensidad con la que observabas todo cuando eras niño y lo más
importante es que te sorprendas por las cosas pequeñas. Luego, todo lo
contrario: cierras los ojos y escuchas, sientes, hueles. Con cuidado, ya os he
dicho antes que son segundos delicados y hay que tratarlos con cariño. Si creo
que tiene valor, me dedico a irlo a buscar: el recuerdo, sí. A veces se esconden donde menos lo esperas, una sonrisa, un paseo de domingo, la chica
sentada en el tren, la primera gota de lluvia, una mañana fría, un abrazo. Supongo
que hay que saber dónde encontrarlo y algunos pensáis que es una pérdida de
tiempo; no lo es. El tiempo que paso lo encuentro siempre de nuevo, lo hago
eterno. Y ahí reside la grandiosa fuerza de mi trabajo, en un mundo como este.
Ni la más fiel promesa podría alcanzar la pureza de un momento, todas ellas se
tornan humo tarde o temprano.
Redondeo los cantos para
volverlos inocuos, pulo la imagen con esmero, lo clasifico escribiendo su
categoría en el dorso: recuerdo feliz, recuerdo triste que una vez fue feliz,
recuerdo gracioso, etc. Tal vez los recuerdos rotos son los que más cuido: los
encuentro hechos añicos e intento pegarlos, aunque no suele ser fácil. A pesar
de ello, son mis preferidos.
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