y tu rayo es es dardo del pesar:
es un amor sin esperanza ya.
Mas hoy miro tu luz casi apagada,
y un vago padecer mi pecho siente:
que está mi alma de sufrir cansada,
seca ya de lágrimas la fuente.
Yo indiferente sigo mi camino
a merced de los vientos y la mar,
y entregado en los brazos del destino,
no me importa salvarme o zozobrar."
- A UNA ESTRELLA, Espronceda.
Y lo hizo.
Y perdió la noción del tiempo, de la gente, de su alrededor. Pasó a un limbo de locura y tristeza. Tristeza tranquila, de estudiar y pasear sin rumbo ni hambre. De sentarse a tocar la guitarra cuando te la cruzas por casa y perderse entre las notas igual que el Sol entre las nubes o de sentarse a dibujar y olvidarse de la tarde. Caes continuamente por el agujero por el que tropezó Alicia, sin estar muy segura de si llegarás al País de las Maravillas o caerás de golpe sobre suelo.
Escribes, sin importarte quien lo lea. E incluso estudias sin quejarte. Te da todo igual y a la vez todo te importa, haces las cosas con el capricho de una niña y la madurez de un adulto. Notas que las canciones están llenas de consejos y que los árboles lloran, hojas de color del suelo de tierra, contigo. Y el viento suspira por las calles.
Sabes que estás rota de nuevo, tal vez la grieta sea la misma o quizás haya nuevas. Pero lo distinto esta vez es que estás helada.
Por eso el corazón no se ha llegado a romper, ¿entiendes? está recubierto de hielo.
Tal vez fueron las lágrimas de tu rostro que, al llegar al pecho y encontrarlo frío -sin vida- se helaron. Ahora ese monumento roto brilla un azul triste y melancólico.
ERES LA REINA DE LA NOSTALGIA EN UNA CIUDAD DE HIELO. Una ciudad desierta.
Nadie sabe dónde estás,
No podrán encontrarte.

No hay comentarios:
Publicar un comentario